Recuerdos de tiempos peores
Ocurrió ayer, durante un homenaje al fallecido James McCrea, en lo que en tiempos fue Berlín Oriental. Un coche con cinco encapuchados recorrió la plaza en la que los manifestantes mostraban sus respetos al primer transhumano disparando a todo el mundo. En el suelo los cuerpos sin vida de doce personas (humanos y alterados), la sangre de al menos otros treinta más y un montón de pasquines hablando de la degeneración de la raza y reivindicando el atentado en nombre de los Centinelas Europeos, una organización paramilitar que parece tener ciertos lazos con el Partido Tradicionalista. Tras la guerra que tuvieron con los NeoComunistas, parece que los tradicionalistas han decidido volver a la carga.
Esta, sin embargo, no es tanto una matanza “ideológica” como las de mayo, sino una masacre xenófoba y racista. Son muchos los que miran a los transhumanos con el mismo asco y recelo con el que se miraba a los negros y a los homosexuales y con el que hoy en día se sigue mirando a los que practican el islam. Aunque a los europeos se nos llena la boca con nuestra tolerancia y modernidad hechos como los sucedidos en Berlín demuestran que seguimos teniendo un recelo irracional a todo lo que consideramos distinto. Y en el caso de los transhumanos algunos encuentran justificación a este odio en supuestos patrones del pasado, en considerar que somos los Neardenthales prestos a ser exterminados por el nuevo Cromagnon, algo que solo demuestra los complejos que sienten algunos descerebrados ante los transhumanos.
Esperemos que este luctuoso suceso se trate de algo aislado, que haya sido un horrible borrón. La alternativa es una persecución hacia el transhumano salvaje y racional. Y no hay que olvidar, como dijo Brecht, que aunque yo no sea transhumano, puede que cuando vengan a por mí ya sea demasiado tarde.
El fin de una era
James McCrea, el primer transhumano ha muerto ayer a los 57 años de edad víctima de una pulmonía, el clavo final del ataúd al que le confinó precisamente lo que le hizo famoso: su pertenencia a la “nueva humanidad”. Como todos los pioneros McCrea sufrió los inconvenientes de explorar una nueva frontera, en este caso la de la experimentación con el genoma humano. Los padecimientos que le tocó sufrir sirvieron de ayuda para los que decidieron tomar el mismo camino que él creó, el de la transhumanidad.
McCrea, un millonario australiano hecho a sí mismo vivió por y para el mar. A él le debió su fortuna, con su famosa línea de surf, y por él perdió la condición de homo sapiens sapiens. Decidido a poder respirar debajo del agua al menos tan bien como lo hacía encima McCrea donó importantes sumas de dinero a los más prestigiosos biotecnólogos del globo a cambio de convertirse en el principal sujeto de experimentos. Tras muchas pruebas y sinsabores el loco que todo el mundo creía que era McCrea demostró estar cuerdo. O al menos batir por tres horas el record de inmersión sin bombona de aire delante de todo el mundo en una piscina de su Perth natal.
Pero junto a sus branquias vinieron los problemas. La falta de pruebas previas demostró ser fatal y su cuerpo comenzó a rechazar los mismos órganos que tanto esfuerzo y dinero le costaron obtener. Su caso, el primero en el mundo, sirvió para evitar que los errores que con él se cometieron volvieran a repetirse, pero para McCrea era demasiado tarde. Obligado a tomar inmunodepresores el resto de su vida, las enfermedades oportunistas terminaron por segar su existencia.
Muestras de dolor se han sucedido por todo el mundo, entre ellas la de Laura González, que no ha dudado en calificar a McCrea como el “padre de todos los transhumanos”. Visionario y posiblemente un genio, su muerte deja huérfanos a cerca de cuatro millones de almas en el planeta, si es que la definición de González es exacta. En mi opinión, es el calificativo que mejor se ajusta a este loco que ayer nos dejó para siempre.
Dios contra la Ciencia, enésimo round
Menuda se ha liado en la marchita corte de Juan Pablo III, y todo por culpa de los eminentes doctores Meyer y Seoane, cuyo único pecado ha sido abrir la puerta a un medio de transporte tan rápido como el límite de velocidad de la realidad, es decir, tan rápido como la luz. Resulta que estos dos brillantes científicos han conseguido por vez primera teletransportar un ser vivo (una bacteria en concreto) y los garantes del papanatismo religioso han bufado como gatos enrabietados. El problema es que no es un teletransporte per se, se trata de un “copiado” en otro lugar (algo parecido al antiguo fax) por lo que los teólogos se preguntan si el alma (algo de dudosa existencia) es copiada o no.
Por supuesto los amigos de Su Supuesta Santidad, encabezados por Woljknisky se han lanzado a degüello, primero de los investigadores y luego del gobierno que ha permitido tamaña tropelía. Como en los peores tiempos de la inquisición han pedido a Heikkone, ministro de Industria, Ciencia y Tecnología que suspenda “todas aquellas investigaciones inmorales”, o al menos que atenten contra SU moral.
Esta noticia podía haber sido una noticia optimista, una noticia que abriese nuevas fronteras en la comunicación humana, una noticia que nos llevase a, en un futuro, poder desplazarnos a cualquier punto del globo en menos de un minuto, con las enormes posibilidades que ello supone. En su lugar tenemos que quejarnos de nuevo de la cortedad de miras de los miembros de la rancia derecha europea. Por desgracia, esa es la realidad que nos toca vivir.
Bushismo ilustrado
Ferdinand Bush ya lleva tres meses mostrando que es digno sucesor de su clan. No se puede negar que ganó las elecciones con una amplia mayoría (algo que estaba más que cantado) pero desde el primer momento decidió castigar a los que no le votaron. No se entiende si no que una de sus primeras iniciativas sea quitar la capitalidad a Austin (que llevaba siéndolo desde los lejanos tiempos de la primera República de Texas) sólo porque la ciudad tradicionalmente más progresista del estado decidiese votar al derrotado Mendoza en favor de San Antonio, con la excusa de la famosa batalla de el Alamo y los valores que debe inspirar a la nueva República.
Si sólo hubiese sido esa la única tropelía cometida por el nuevo Bush no sería para tanto, pero es sólo la primera de una larga lista. Bush ha decidido reformar el cuerpo de Rangers de Texas que pasan de ser el equivalente del FBI a una vasta organización más cercana a una policía política que a una agencia de protección del orden. Resulta peligroso que se pretenda que los Rangers se conviertan en una fuerza dedicada a “impedir cualquier tipo de acción que pueda resultar peligrosa para los intereses del estado deTexas dentro de sus fronteras”, máxime cuando la familia Bush tiene un largo historial de acabar con la vida de cualquiera que resulte peligroso para sus intereses.
Sin embargo el mayor despropósito (o quizá el que más a proposito esté hecho de todos) sea la Ley de Excepción Económica. Bajo tan rimbombante nombre se esconden tres peligrosos hechos, el primero es la creación de una barra libre para la industria más contaminante del planeta, que podrá instalarse en Texas con una impunidad total desde el punto vista de los impuestos y de la ecología que ni siquiera puede verse en los rincones más deprimidos del planeta. El segundo es la creación de más de 200 nuevas explotaciones petrolíferas, que secarán los ya menguados depósitos de crudo texanos, en una huida hacia delante que compromete seriamente el futuro de los recursos geológicos del recién creado estado. Por supuestos estas dos acciones tienen un coste que tiene que salir de algún lado, y este no podía ser otro que la educación pública (el pueblo llano cuanto más ignorante más beneficioso para el gobernante, como decía Guevara MC) y el subsidio para los desfavorecidos, a los que Bush ha tachado de vagos apropiándose de la máxima “a cada cual lo que se merece”.
Desde los lejanos tiempos de Margaret Thatcher no se había visto un gobernante tan reaccionario en lo social y tan despreocupado en lo económico. Miento, tal vez habría que hablar del tito George W. Ferdinand Bush puede sumarse a la (des)honrosa lista y tiene toda la intención de hacerlo. Esperemos que tanto sus vecinos como sus potenciales aliados sean capaces de pararle los pies, porque si no, el daño que puede producir a los castigados texanos puede ser irreparable.
Apagando el fuego con gasolina
Mayo 1, 2007, 6:12 pm
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Europa
Se esperaba (al menos algunos lo hacíamos) con impaciencia la comparencia de Tania Colescu en las manifestaciones del uno de mayo. La que en realidad es la celebración más importante del calendario NeoComunista parecía el lugar perfecto para demostrar que las sombras de violencias pasadas estaban definitivamente superadas y tratar de tender un puente hacia la concordia tras los disturbios del mes pasado. Pero en su lugar la secretaria general ha lanzado un durísimo discurso en Berlín que equivale a una auténtica declaración de guerra contra los tradicionalistas.
Puede que esto sea una pose, un intento de exhibir entereza ante los ataques del enemigo natural, pero las formas me inducen a pensar que la idea del Partido es más bien la obvia. Al menos con ello lo que se ha logrado es que los jóvenes neocomunistas se sientan bendecidos a perseguir a los tradicionalistas en algo más propio de una guerra de bandas que de las juventudes de un partido político. Coincidirán conmigo en que al menos esta es la percepción que tiene el ciudadano normal de lo que está sucediendo, no hay pie a segundas lecturas.
Me resulta triste ver como la posibilidad de una reconciliación parece definitivamente abortada, ahora no sólo tenemos una situación explosiva, tenemos una sucesión explosiva bendecida por un socio del gobierno de la Unión Europea. Espero que Van Exel y los socialdemócratas (y los verdes, que dieron un apoyo a los NeoComunistas que estos decidieron desaprovechar) tomen cartas en el asunto y como poco se desmarquen de una postura que trae inseguridad a las calles de la Unión Europea, de Helsinki a Madeira.
Otra forma de terror
Abril 29, 2007, 1:02 pm
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Basta ya
Imagínese usted vivir dos días sin electricidad. Sin poder cocinar, iluminarse, conectarse a la red, recargar de energía su vehículo, calentarse… Quizá creamos que es algo que pasaríamos sin problemas, que se podría salir adelante. Súmenle el colapso de la red de transporte público, los semáforos, la iluminación de las calles… y con todo eso quizá puedan entender la magnitud del golpe que los Cruzados de Cristo dieron a la ciudad de Mashhad.
Estamos demasiado acostumbrados a las sangrientas carnicerías, las muertes horribles, los cuerpos mutilados y quizá por eso nos parezca una tontería el dejar a una ciudad de 4 millones de personas sin suministro eléctrico, pero en una sociedad moderna la energía es una necesidad tan vital como el aire o el agua. No es de extrañar la reacción que han tenido los afectados por el brutal corte (que también hay que decirlo, debería haber tenido una mejor previsión por parte del gobierno persa), y es que olvidamos que el terror no se produce solo por la muerte, también por la indefensión, la privación de cosas que para nosotros son básicas.
La idea es genial desde el punto de vista táctico. Desde los gobiernos extranjeros esta acción es menos sangrienta que las anteriores, totalmente enfocadas a producir el mayor número de muertos posibles. Sin embargo desde el comienzo del corte de luz ya se han registrado más de 500 muertes en Mashha, bien por enfermedades que no han podido ser tratadas como se debieran, bien por enfrentamientos con la policía en los numerosos disturbios que se han producido en las últimas 48 horas. Los terroristas parecen tener las manos limpias, después de todo sólo han destruido un colector de energía solar, pero a la hora de la verdad este hecho ha producido un resultado similar o peor al de una bomba en un colegio. Sólo se trata del mismo diabólico fondo disfrazado con una nueva forma.
Los problemas de los estados débiles
Mientras las cifras de muertos del terremoto que ha hecho temblar hoy California producido por la temible falla de San Andrés aumentan con fatal regularidad me asalta una pregunta: puede que nunca anteriormente haya tenido Estados Unidos los problemas que tiene hoy en día, pero no es la primera ni la segunda vez que una catástrofa natural asola el antiguo imperio y en todas las ocasiones hemos visto como tanto la prevención de los efectos como la gestión de la crisis resulta desastrosa.
No ha solo esta vez que la tragedia ha sido mayor debido a la falta de planes de evacuación y respuesta inmediata, algo en cierto modo disculpable por la situación económica que atraviesa el país, todo el mundo recuerda que en los momentos de mayor pujanza de los Estados Unidos, huracanes, terremotos y tornados causaban mayores estragos en la potencia mundial que en los vecinos pobres de la zona. La causa principal no era otra que la falta de inversión pública en protección civil, entre muchas otras cosas.
El principal problema de los Estados Unidos, y el porqué de su desaparición progresiva es precisamente el desinterés por promocionar desde el gobierno todo aquello que no sea mortal para el resto de países. Con una décima parte del presupuesto militar que incluso hoy en día nos parece exorbitante, se podría haber acondicionado la zona de la Bahía de San Francisco, así como procurar transporte a los miles de afectados y mejores medios para bomberos y sanitarios que hoy se afanan por ayudar a los supervivientes con medios obsoletos propios de siglos pasados.
Pero no hablo de solo hoy, un día después de la crisis, hablo del futuro. ¿Cómo se piensa atender en los heridos? ¿En los hospitales privados especializados en ancianos adinerados de California? El 90% de los médicos estadounidenses no mueve un dedo sin una factura por delante, factura que debe abonar el seguro, seguro que no pueden permitirse la gran mayoría de los habitantes del país por la crisis económicas. ¿Qué será de ellos ahora?
Pedirán ayuda internacional, claro, y muy cruel y éticamente deplorable sería negársela. Pero no podremos evitar pensar que hay zonas del planeta mucho más deprimidas que la suya que de verdad la merecen, porque ellos no pueden permitírsela salir de su presupuesto nacional, no porque no quieran. Una cosa es la solidaridad, otra aprovecharse de los demás.
La única salida
Abril 9, 2007, 7:20 pm
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Basta ya
John Andrews, ex-agente de la CIA y supuesto jefe militar de los Cruzados de Cristo en Oriente Medio (en la práctica, el segundo de Wallace en el aspecto propiamente terrorista de la organización), Christos Stepanopoulos (encargado de logística y antiguo obispo de la Iglesia Ortodoxa de Jerusalén) y otra veintena larga de terroristas han sido detenidos hoy en las inmediaciones de Teherán. La localización exacta de la célula cristiana radical habría sido revelada por la segunda detenida (y única que sigue viva) por los atentados del 11-M en Abu Dhabi, Najwa Gibran.
El golpe dado a la organización de Wallace es importante, puesto que desarbola todo el entramado de la zona donde hasta ahora más virulentamente habían atacado los Cruzados de Cristo: Oriente Medio, pero dista mucho de ser definitivo. La historia demuestra que las organizaciones terroristas son hidras de más de mil cabezas capaces de regenerar una y otra vez a sus dirigentes (cuando no se producen golpes de estado para cambiarlo), así que aunque probablemente se produzcan una cascada de nuevas detenciones mucho me temo que en no menos de tres meses tendremos constancia de nuevas actividades de los Cruzados en la zona.
Aunque este tipo de actuaciones no solo está de más, por supuesto, sino que es básico para debilitar a los terroristas hasta obligarlos a alcanzar el punto de aceptar una salida negociada de la violencia. Nadie hoy en día es capaz de negar que la negociación con las bandas terroristas es la única solución real para acabar definitivamente con ellas. Existen ejemplos que todos podemos nombrar de grupos que fueron reducidos a una sombra de lo que un día fueron gracias a la presión policial, pero no se puede decir que hayan quedado efectivamente desmantelados. Siempre sobrevive una facción de elementos dispuestos a vengar a sus compañeros caídos, claro que eso sucede también en el período posterior a las negociaciones de disolución, pero éstos son mucho más residuales y carentes de cualquier tipo de apoyo social.
Pero el problema es cuando nos encontramos ante grupos fanáticos, mucho menos proclives a aceptar esta postura y partidarios de la lucha hasta la última gota de sangre. La experiencia nos dicta que en estos casos el proceso es mucho más largo y doloroso que de costumbre, pero no podemos perder la esperanza y renunciar a nuestros ideales barriendo de la faz del planeta a golpe de balazo a aquellos que hacen de la violencia su forma de vida. Atacar de raíz el mal y acotarlo hasta que él mismo se rinda asfixiado es la solución más adecuada, no lo digo yo, lo dicen los precedentes y como los expertos en derecho saben, son los que sientan jurisprudencia
Publicidad agresiva
Abril 3, 2007, 9:42 pm
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Europa
Uno no puede dejar de esbozar una sonrisa cuando lee que Laura González, portavoz del Partido Transhumano, ha ofrecido la militancia e incluso la candidatura a la alcaldía de Valencia a Julián Jiménez. No sé cuanto hay de realidad y cuanto de broma cruel en la propuesta, pero es como poco divertido. Una muestra más en cualquier caso de la habilidad con la que los Transhumanos se mueven en la arena política, logrando una exposición pública mucho mayor que la que corresponde a su apoyo entre el electorado y haciendo suya esa máxima marxista (tendencia Groucho) que dice “que hablen de mí aunque sea bien”.
Quizá ese (y el de salir a la palestra política sin ningún tipo de complejos cuando eran tratados poco menos que como una plaga de degenerados) sea el mayor mérito del Partido Transhumano, la publicidad que saben darse. La mayoría de la gente se pierde entre entelequias políticas y datos macroeconómicos ininteligibles y comienza a pensar que la política es algo demasiado aburrido y “trascendente” como para tratar de comprenderlo. Las actuaciones similares a las de hoy que nos ha ofrecido el Partido Transhumano quizá no sean las más “serias” pero sin duda producen ese tipo de reacción visceral que hace que la gente se movilice. ¿Demagógico? Más que probablemente, pero efectivo a su modo.
Al final las elecciones se reducen a un concurso de popularidad mezclado con uno de empatía. Los transhumanos quizá carezcan bastante de lo segundo, pero son unos maestros en lo primero. Quizá por ello se han convertido en el partido con mayor proyección de crecimiento, superando a NeoComunistas y Tradicionalistas, que parecen volver a estancarse. Algo tendrá que ver su método, digo yo. Puede que algunos partidos de mayor abolengo debieran comenzar a copiar alguna de sus técnicas de markéting si no quieren perder su parcela de votos. El que avisa no es traidor.
Cuerpo nuevo, vida nueva
Abril 1, 2007, 9:52 pm
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Hi-tech
Hideo Kentaro, un estibador de 33 años del puerto de Chiba, en Japón, sobrevivió ayer a la primera operación de transplante de cerebro. La complicada operación, que duró cerca de treinta y ocho horas, tuvo que ser realizada como medida de urgencia tras caer un contenedor de tres toneladas sobre Kentaro, destrozando tanto las extremidades inferiores como el tronco del trabajador. Los médicos encargados de la misma han asegurado que aún es pronto para comprobar si el cuerpo completamente artificial receptor del transplante será rechazado por el cerebro de Kentaro, o si por el contrario será necesaria una nueva operación. En cualquier caso estamos ante un hito en la ciencia médica que abre nuevos interrogantes.
El primero de ellos es que se refiere a los distintos usos que la nueva técnica pueda tener. Este caso concreto ha sido la única solución posible para preservar la vida del paciente, pero en una sociedad como la que vivimos pronto serán miles los que se planteen la posibilidad de migrar a un cuerpo artificial sólo por las ventajas y comodidades que puede ofrecer, una especie de cirugía estética radical. Al fin y al cabo esto no es tan diferente de los transhumanos, con la ventaja de que la elección es reversible tantas veces como se quiera.
Además, si se pudiera realizar un número indefinido de veces, el transplante de cerebro se convertiría en la forma más factible de alcanzar la inmortalidad. Imagínense con la experiencia y sabiduría propias de la edad madura en un cuerpo que jamás se cansa ni enferma. Tal vez gracias a ello se pueda vivir para siempre. La idea es como poco excitante, el problema es que no tengo tan claro que vivir para siempre fuese la panacea que parece. Con tanta guerra y tensión una vida larga puede significar una larga desgracia.
Quien sabe si todas estas expectativas se cumplirán, pero si lo hacen será una de las más grandes noticias de la historia de la humanidad. Esperaremos impacientes la evolución del señor Kentaro, no tanto por él, sino por nosotros, por muy egoísta que suene.